Como propósito de principio de curso, he decidido ahorrar junto con mi marido y mis dos niños todas las monedas de 2 euros que vayan cayendo en nuestras manos. Esta iniciativa ya la hemos hecho un par de veces, la primera vez con mucho mejor resultado que la segunda, así que a ver que que tal va la tercera.

Lo que solemos hacer es comprar un cerdito de barro de esos que no hay manera de abrir a no ser que sea destrozando el cerdito, o con un martillo o tirándolo al suelo, que es más espectacular pero poco práctico, lo primero porque siempre se raya algo y lo segundo porque luego hay que recoger por un lado los trocitos de barro y por otro las monedas. En resumen un lío.

Esta vez he decidido decorar el cerdito y pintarlo como me ha apetecido, así mientras está en casa también decora. No sé si es muy buena idea, porque tal y como me dijo la chica de la tienda donde lo compré: “como lo pintes, luego le coges cariño y no lo rompes”. Lo dudo, la verdad, porque la idea es utilizar el dinerito para hacer un viajecito o parte de él en verano.

Total que me puse manos a la obra y aquí os dejo como lo fui haciendo y como ha ido quedando. Es muy facilito de hacer, incluso lo puedes hacer son tus niños y que cada uno deje volar su imaginación.

Materiales:

  • Cerdito de barro.
  • Pintura blanca y luego de los colores que os apatezca.
  • Cinta de carrocero.
  • Pinceles.

Primero pintamos el cerdito entero de color blanco, yo he elegido esta vez pinturas a la tiza.

Una vez pintado ponemos la cinta de carrocero y hacemos los dibujos que nos apetezca.

Los huecos libres los pintamos a nuestro gusto y dejamos secar.

Una vez bien seco, retiramos con cuidado la cinta de carrocero.

Y para el final dejamos repasar los ojitos y si queréis poner algún detalle más. ¡Y listo, ya está el cerdito molón!

Espero que os guste.

 

 

 

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